Pasamos al NUMERAL IV) EXPOSICIONES DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.-
Le corresponde hacer uso de la palabra a un Edil del PARTIDO ENCUENTRO PROGRESISTA FRENTE AMPLIO NUEVA MAYORÍA. Edila Lilia Muniz.-
SEÑORA MUNIZ.- Gracias, señor Presidente.-
Señoras Edilas, señores Ediles: hay algunas palabras que se dicen comúnmente en estos días y con mucha asiduidad, por ejemplo, la palabra “valores”, entre otras. Quisiéramos hacer una reflexión acerca de qué valores hablamos.-
En mi condición de docente, de Edila y de ciudadana, siento la necesidad de reflexionar en voz alta acerca de un tema del cual todos hablamos y sobre el que cada cual y cada uno de nosotros debería asumir una conciencia constructiva, que apuntara a la sublimación de la condición humana. Nos referimos, precisamente, al tema de los valores.-
Ahora, ¿qué entendemos por valor? ¿Desde qué perspectiva apreciamos los valores? Aun cuando el tema de los valores es considerado relativamente reciente en Filosofía, los valores están presentes desde los inicios de la humanidad.-
Para el ser humano han existido siempre atributos que lo reivindican como tal: el bien, la verdad, la belleza, la felicidad, la virtud. Sin embargo, el criterio para darle valor ha variado a través de los tiempos. Se puede valorar de acuerdo con criterios estéticos, esquemas sociales, costumbres, principios éticos o en otros términos, por el costo, la utilidad, el bienestar, el placer, el prestigio.- (cg)
Por ejemplo la virtud y la felicidad son valores, pero no podríamos pretender vivirlos en el mundo actual según lo hicieron los griegos en la antigüedad. Es precisamente el significado social que se le atribuye a los valores lo que nos importa hoy día. Vivir estos valores socializándolos es tarea de educadores, de políticos y de personas que son referentes en la sociedad. Lo que no podemos es dar un sentido a la vida de los demás. Cada hombre, cada mujer, deben encontrar el sentido de su vida, porque sobrevivir no es el máximo valor. Por lo tanto, analicemos esta sociedad en la que, cada vez más, solamente sobrevivir parece haberse convertido en el único valor. Y no sólo en términos económicos ser pobre no es requisito para ser sobreviviente o para no ver otro horizonte que la sobrevivencia; antes que nada: hay que ser persona, esa es la gran tarea.-
Maldonado vive un conflicto intercultural, pero ¿es sólo Maldonado? ¿Cuántas culturas conviven en este suelo a pesar de lo heterogénea de nuestra sociedad? Primeramente, estas diferencias en la convivencia, en lugar de generar riqueza en la pluralidad, generan conflicto. Quiere decir que algo está fallando en la orientación humana. Tendremos que integrar, que incluir: lo estamos haciendo, de ninguna manera debemos marginar, negar al diferente. De ahí que las políticas sociales y la educación sean imprescindibles, pero pensemos: ¿es un fenómeno sólo de ahora? Veamos un solo ejemplo de lo que consideramos pérdida de valores hoy, que nos ilustran José Pedro Barrán, Gerardo Caetano y Teresa Porzecanski en: “Historias de la vida privada en el Uruguay”.-
Entre muchos casos que muestran lo que era la sociedad entre 1780 y 1870, exponen un caso de violación e incesto ocurrido en 1799 -éramos colonia todavía-, donde madre e hija se presentan ante el Alcalde Ordinario, denunciando al esposo y padre. La joven relata que desde los 8 años de edad se vio hostigada por su padre y “ser desflorada por él y así continuó y aun la vendía para que tuviese que ver con otros hombres.”
En el transcurso del juicio la madre murió y, por supuesto, la declaración cambió. La hija se retractó de sus afirmaciones anteriores. Pero el juicio siguió convirtiendo a la víctima de la violación en culpable de conducta sexual desordenada, por lo que fue internada en la casa de las Huérfanas de San Miguel. El padre de la joven fue puesto en libertad y obligado a pagar una multa.-
(Aviso de tiempo).-
VARIOS SEÑORES EDILES.- Prórroga de tiempo.-
SEÑOR PRESIDENTE.- Prórroga de tiempo para la Edila Muniz. Los que estén por la afirmativa, por favor...
SE VOTA: 25 en 26, afirmativo.-
SEÑORA MUNIZ.- Gracias, señor Presidente.-
Hemos de tener conciencia de nuestra condición de seres trascendentes, por lo cual debemos asumir y conocer de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde debemos orientarnos. La conciencia de los paradigmas éticos y axiológicos no debe ser ajena a la responsabilidad personal y colectiva.-
Pocas veces como en estos días la palabra “valores” ha sido pronunciada. Se habla de transmitir valores, de educar en valores, de preguntarnos por nuestros valores y por los que les dejamos a nuestros hijos. Porque los valores son verbos antes que sustantivos.-
En un mundo en el que basta una mentira repetida para invadir un país y destrozar una cultura milenaria, en un mundo en que las leyes se invocan para que las cumplan los otros y donde los derechos se reclaman prontamente y las obligaciones se olvidan rápido, en un mundo en el que no tener es no ser, en el que consumir es sinónimo de vivir y en el que se cree que la adrenalina es más importante que la sangre, ¿de qué hablamos al hablar de valores?
Podría ir más lejos aún y hablar de la obra de “Calígula”, de Albert Camus, cuando el emperador decide apoderarse de las herencias de todos los ciudadanos de Roma, previa ejecución de los mismos, justificándolo de esta manera: “Si el tesoro tiene importancia, la vida humana no la tiene. La vida no vale nada, ya que el dinero lo es todo”. (g.t.)
Resulta estremecedor observar el paisaje cotidiano de nuestra sociedad y ver modelos que prevalecen en las relaciones interpersonales, porque sin distinción de clase, de nivel cultural o económico, parecería que la idea de Calígula se impone.-
En estos días sombríos, es importante no seguir adormeciendo la conciencia bajo torrentes de declaraciones. Esto no sólo vale para los políticos, los educadores, los profesionales y los funcionarios. También para cada uno, para cada hombre, para cada mujer, para cada pobre, para cada rico, para cada padre, para cada madre, en su espacio propio, íntimo y cotidiano.-
Me he referido basándome en las obras: “Historia de la vida privada en el Uruguay”, de Barrán, Caetano y Porzecanski, y “El verdadero valor de los valores”, de Sergio Sinay, además de la prensa oral, escrita y televisiva de nuestro país en estos días.-
Gracias, señor Presidente.-
lunes, 29 de septiembre de 2008
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